sábado, 31 de agosto de 2013

ESPERO QUE OS GUSTE (ROMANCE DE UNA FATAL OCASIÓN)

Por aquellos prados verdes,   
qué galana va la niña; con su andar siega la yerba,    
con los zapatos la trilla,
con el vuelo de la falda
a ambos lados la tendía.
El rocío de los campos    
la daba por la rodilla;
arregazó su brial,    
descubrió blanca camisa;
maldiciendo del rocío    
y su gran descortesía,
miraba a un lado y a otro    
por ver si alguien la veía.
Bien la vía el caballero
que tanto la pretendía;
mucho andaba el de a caballo,  
mucho más que anda la niña:
allá se la fue a alcanzar
al pie de una verde oliva,
¡amargo que lleva el fruto,
amargo para la linda!
—¿Adónde por estos prados
camina sola mi vida?
—No me puedo detener,
que voy a la santa ermita.
—Tiempo es de hablarte, la blanca,  
escúchesme aquí, la linda.
Abrazóla por sentarla
al pie de la verde oliva;
dieron vuelta sobre vuelta, 
derribarla no podía.
Entre las vueltas que daban
la niña el puñal le quita,
metiéraselo en el pecho, 
a la espalda le salía.
Entre el hervor de la sangre
el caballero decía:
—Perdime por tu hermosura;
perdóname, blanca niña.
No te alabes en tu tierra 
ni te alabes en la mía
que mataste un caballero
con las armas que traía.
—No alabarme, caballero,
decirlo, bien me sería; 
donde no encontrase gentes
Mas con mis ojos morenos,
Puso el muerto en el caballo,
camina la sierra arriba; 


a las aves lo diría. 
¡Dios, cuánto te lloraría! 
encontró al santo ermitaño
a la puerta de la ermita:
—Entiérrame este cadáver  
por Dios y Santa María.
—Si lo trajeras con  honra
tú enterrarlo aquí podrías.
—Yo con honra sí lo traigo,
con honra y sin alegría.
Con el su puñal dorado   
la sepultura le hacía;
con las sus manos tan blancas  
de tierra el cuerpo cubría,
con lágrimas de sus ojos 
le echaba el agua bendita.

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